La
pandemia
de coronavirus no sólo ha hecho aumentar áreas como el teletrabajo, sino
también ha obligado al uso masivo de aplicaciones que hasta ahora y salvo por
casos puntuales, pocos le daban un uso real: las videollamadas.
De
acuerdo a los datos de SensorTower, de todos los tipos de aplicaciones
en las distintas tiendas de descarga, esta semana las plataformas de
videollamada llevan la delantera, con apps como Zoom, Houseparty y Microsoft
Teams por el lado de Google Play, repitiéndose en la App Store de Apple
pero sumando a Google Hangouts.
Este
mismo interés queda reflejado en las búsquedas en Google Trends en Chile,
que han ido en aumento desde hace una semana, cuando comenzaron las primeras
cuarentenas. Así, es posible ver términos de búsqueda como “Skype”,
“WhatsApp”, “Facebook Messenger”, “Houseparty” y “juegos por
videollamada con amigos”, entre otros, con las regiones del Bío Bío,
Magallanes, Araucanía, Los Ríos y Metropolitana como los sitios con más
búsquedas.
Ante
este nuevo escenario, las operadoras ya han sufrido en parte el aumento de la
demanda. Expertos afirman que el tráfico se ha incrementado en al menos un
30% la última semana, algo que lo
reafirma el presidente ejecutivo de Atelmo (Asociación de Empresas de
Telecomunicaciones), Alfie Ulloa, quien señaló que en comparación con enero,
la red ya registra un aumento de tráfico cercano al 25%, y podría llegar
al 50% en las próximas semanas.
Pero
el auge por las videollamadas no es sólo por trabajo u ocio, a veces es la
última opción. Así ocurrió en Italia, donde se están utilizando tabletas
para que personas a punto de fallecer por coronavirus se despidan de sus seres queridos.
Más
audio que video
¿Por
qué la experiencia tras una videollamada no es lo que esperamos? Antes de
conocer algunas aplicaciones y consejos, quizá sea bueno saber la gran
complejidad tras este proceso para entenderlo a cabalidad.
Christian
Oberli, académico de
ingeniería eléctrica UC, explica que “tanto el procesamiento de imágenes de
video cuando uno se graba por una webcam, como producir un streaming de video,
requiere procesamiento en la persona que lo emite y quien lo recibe”.
"Cuando
uno ve a alguien en pantalla, lo que se ve es una secuencia de cuadros (o
fotos) por segundo. Entre una y otra foto la diferencia es muy poca, el fondo
de la imagen es igual y existe mucha redundancia de información, ya que de una
u otra foto 'se repite'"
“Lo
que interesa es procesar esa secuencia de cuadros para ojalá reducir esa
redundancia al mínimo posible y transmitir la información una vez y no en cada
cuadro de nuevo: es la primera clave para entender el problema del ancho de
banda”, afirma.
El
experto señala que por lo general, cuando la calidad es mala, es porque
falta ancho de banda, lo que explica el “pixelado” en la imagen. Y cuando
se interrumpe un video, es porque no alcanzan a llegar los cuadros de un lado a
otro.
“Cuando
se comprimen los cuadros, este procesamiento busca reducir el ancho de banda
y la tasa de datos del streaming perdiendo la menor calidad posible. Hay un
balance entre la capacidad de cómputo de un computador, tableta o smartphone
para realizar esta compresión, que busca entregar un streaming de alta calidad
con poco ancho de banda”, sostiene.
El
problema es que si tenemos un computador o dispositivo móvil de última
generación, la capacidad de producir una imagen de alta resolución es mucho
mayor que si tenemos una tableta antigua.
"Internet
en sus fundamentos técnicos fue concebida como 'esfuerzo' y no como garantía de
servicio. Vale decir, la forma en que se propaga el tráfico y se transmite por
la red siempre busca con el mejor esfuerzo llegar pronto, y que toda la
información llegue completa y correcta", puntualiza Oberli.
“Pero
no hay garantía que la información llegue dentro de un tiempo
determinado cuando se trata de comunicaciones por streaming. Allí, no hay
garantía que los datos lleguen completos, como sí ocurre con los correos
electrónicos”.
Lo
que finalmente buscamos, según el académico, es que más que video de buena
calidad, sea un audio de buena calidad. Esto es, sin el temido “lag”
(tiempo que transcurre en que se realiza una acción como hablar, hasta que la
otra persona lo escucha), tan molesto en las partidas de videojuegos en línea.
Cuello
de botella
Pero
supongamos que tenemos una buena conexión hogareña y un dispositivo con cámara
suficiente como para transmitir. Ahora nos enfrentamos a la enorme carretera de
información que es internet.
“En
la medida que el streaming de video se propaga desde el terminal de origen a
través de wi-fi o conexión banda ancha domiciliaria, pasa por la operadora y
llega a una fibra óptica, tenemos otro inconveniente. Puede que la conferencia
sea fuera de Chile y deba transitar por un enlace internacional, y si es con Europa,
siempre pasará por EE.UU.. Vale decir, antes de llegar a su destino en
milisegundos, pueden haber muchos cuellos de botella”, asevera el
experto de la UC.
“Puede
ser una buena conexión wi-fi local, pero el cuello de botella puede estar en
muchos lados. Quizá la demanda sea muy alta y en nuestro camino nos encontremos
con múltiples cuellos de botella. No todo es controlable por el usuario”,
asegura.
¿Qué
hacer?
Claudio
Valencia, académico
del departamento de ingeniería eléctrica de la Universidad de Santiago, añade
que “todo depende del ancho de banda de las distintas aplicaciones, ya sea si
son de alta resolución o no. Hay algunas aplicaciones que pueden ser
configuradas para estos efectos, buscando que la calidad mejore”.
Además,
en cuanto al punto de vista de la memoria del computador, el académico afirma
que lo mejor sería tener 4 u 8 GB de RAM, pero lo importante, más que el
dispositivo, es una buena velocidad de internet.
Ambos
expertos señalan que técnicamente, la idea es que si nos conectamos por wi-fi,
intentar que los demás usuarios conectados no utilicen el ancho de banda en
aplicaciones que así lo demandan, como YouTube o Netflix, o derechamente
instalarnos cerca de la antena. La otra opción es conectarse con el cable, pero
no todos los computadores poseen una entrada directa.
Además,
hay que considerar el horario en que queremos realizar nuestra
videoconferencia, ya que las curvas de demanda son muy fluctuantes durante el
día. Por ello, la recomendación de los expertos es llamar tarde en la noche,
ya que desde la mañana se utiliza en la oficina, o en la tarde por Netflix o TV
por internet.
En
cuanto a las aplicaciones, los expertos recomiendan a Zoom, Google Meet,
WhatsApp o Skype, siendo Webex una alternativa interesante debido a
su privacidad. Muchas tienen “gestionadores” propios que priorizan en la red e tráfico
de videoconferencias, y cada una tiene sus propios servidores dedicados para
este objetivo.
Aplicaciones
Dejando
fuera a Facebook Messenger, WhatsApp y Telegram que también nos sirven
para este propósito (su función más que nada es ser un sistema de mensajería),
también existen varias alternativas, cada una con sus propias características.
Zoom
Daniel
Halper, académico y
director del centro de investigación de Tren Digital UC, cuenta que "esta
aplicación permite varias cosas, como realizar video conferencia de múltiples
personas, interrumpir para poder opinar y podemos silenciar el audio o imagen a
los demás. Además, podemos grabar la sesión y no sólo graba lo que el otro
dice, sino que se puede grabar un ecosistema, un diálogo. Reconoce cuando uno
habla, tiene buena imagen y es sumamente buena y útil, pero hay que tener ojo
con que el ancho de la banda sea suficiente, o mejor no utilizarla.
El
programa soporta hasta 100 personas conectadas al mismo tiempo, pudiendo
compartir archivos. Posee una opción donde levantamos virtualmente la mano para
pedir la palabra, así como votar y hacer preguntas y respuestas. Tiene un
sistema de suscripción de 15 dólares mensuales o es gratis por 40 minutos.
Disponible en iOS, Android y
escritorio.
Houseparty
También
es una de las más populares estos días. Podemos chatear, hacer videollamadas o
mensajes de videos, pero su gran atractivo tiene que ver con los juegos,
como trivia, dibujos y adivinanzas o palabras. Pueden conectarse hasta 8
personas, disponible en iOS,
Android, MacOS y Chrome.
Facetime
Aplicación
nativa para usuarios de Apple, que permite hacer llamadas o videollamadas de hasta
32 personas.
Skype
Una
de las más antiguas y utilizadas, con 40 millones de personas. En las últimas
semanas registró un crecimiento del 70% mensual, mientras que los minutos de
llamadas se incrementaron 220%. Su última novedad es Meet Now, una nueva
funcionalidad que permite crear reuniones en video de manera gratuita, sin
registrarse ni descargar la aplicación y en apenas tres clicks. Además, podemos
chatear, compartir archivos, enviar emojis, localizar contactos y hacer
llamadas grupales de hasta 50 personas. También tiene un versión de
pago. Disponible para iOS,
Android, PC y Mac.
Rave
No
es precisamente una app de videollamadas, pero vale la pena. Rave es una aplicación que nos
permite ver contenido audiovisual al mismo tiempo con nuestros amigos,
pudiendo comentarlo por chat o audio. La idea es emular la experiencia de tener
a alguien al lado para comentar lo que estamos viendo, con cuatro opciones: público
(cualquiera puede hablar), amigos (con invitaciones a una lista de
contactos), gente cercana (localización, como tus vecinos), o privado
(el más recomendado, para hablar sólo con quien deseemos). Gratuita para iOS y
Android, incluso con una versión para dispositivos de realidad virtual.
Netflix
Party
Tal
como su nombre lo indica, nos permite crear una reunión con amigos y ver alguna
película sin estar realmente allí de forma física. Sincroniza la reproducción
para que todos visualicemos el contenido al mismo tiempo, empleando el navegador
Chrome y el sitio en línea de Netflix. Cuenta con un millón de usuarios.
Google
Duo, Meet y Hangouts
Google
Duo es muy simple. Sólo basta con nuestro número de teléfono (como
WhatsApp) y tendremos opciones como ajustes y videollamadas. Para iniciar la
videollamada sólo debemos pulsar el botón, y aparecerá una nueva pantalla con
los contactos en la aplicación. Posee un modo “toc toc” en el que vemos
a la persona que nos está llamando, con lo que podremos declinar o no tomar la
llamada si no queremos.
Google Meet en tanto, es la
apuesta de la empresa para el segmento corporativo. Una especie de
“Hangouts premium” parte de la G Suite, donde podemos iniciar reuniones desde
un navegador, un teléfono móvil, un evento de Google Calendar o Outlook que
incluya un enlace a una videollamada.
Con
Hangouts se diferencian entre otros, en el precio y número de
participantes. En Hangouts podemos tener 25 personas en el modo
profesional, y 10 en versión gratuita. En Meet pueden ser entre 100, 150
o 200 personas, de acuerdo a necesidades como una conferencia, reunión de
oficina, o si queremos dar una clase a nuestros alumnos. Todo depende del
precio que deseemos pagar, hasta 25 dólares mensuales. Todas están
disponibles para múltiples plataformas.
Fuente: La Tercera